
Tu voz me sabe
a cascada,
latir en lambada
de lo empates,
llenando cada parte
de mis sentidos,
macerando el vino
que en mis venas arde.
Tu voz me pinta
de cielo el asfalto,
me sube al barco
de la sonrisa,
me vuelve brisa
de primavera
y lleva el poema
que mi alma suspira.
Tu voz abraza
mi vulnerable,
es escudo y sable
de mi amenaza,
es la esperanza
la verdad imputable
que condena mi alma.
Esencia
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