
Tengo la luz infinita
del paladar de un sueño
donde los sabores a cierto
prendieron farolas dormidas
que las avenidas
de los antaños
su tristeza volcaron
hasta ocultar el día.
Tengo lo insospechado
que despierta mis ganas,
la plata de las canas
del cuento encantado
donde nuestras manos
aún ceden a estirar
para podernos rozar
en el vétice de los labios.
Esencia
del paladar de un sueño
donde los sabores a cierto
prendieron farolas dormidas
que las avenidas
de los antaños
su tristeza volcaron
hasta ocultar el día.
Tengo lo insospechado
que despierta mis ganas,
la plata de las canas
del cuento encantado
donde nuestras manos
aún ceden a estirar
para podernos rozar
en el vétice de los labios.
Esencia
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