La piel se levanta encendida de versos,
huele al incienso que dejaron tus manos,
encaprichada de tactos diluye su cuerpo
por que sea más adetro donde encontrarnos.
Transpiramos desmenuzando esperanzas,
oliendo a sábanas preñadas de sueños,
blindados en el verbo nodriza del alma
exentos de la palabra que no lleva sentimiento.
Renacemos en fertilidades imborrables,
en el aliento que sabe marcarnos la huella
en soles de lunas atemperando verdades
iluminando las calles transitadas en poemas.
Continuamos con la motricidad del corazón
sabiéndonos dos que en uno complementan,
disfrutando las estrellas y su mágico fulgor
exprimiendo el sabor a las cosas que cuentan.
Esencia



