
Hay tregua declarándose al amor,
piel de melocotón descarnando sus sensaciones
y tantas canciones cupiendo en el corazón.
Versos armonizados haciendo el camino,
a la vereda del destino que nos tomó las manos,
trepando los tejados del cielo que construimos.
Tantos días derramando vida
con la luz encendida en sus oscuridades
amándonos tales como el primer día.
Risas de alas congénitas que brotan
rizando las olas fluviales de las venas
dibujándose en poemas sus calcos como gotas.
Sutil andar garboseando los ritmos
en tragos compartidos en el mismo bar,
amar y amándonos como la sonrisa de los niños.
Esencia















