
Rueda por la tráquea de latido
un suspiro con sonrisas añil,
un ser de tí que copula conmigo
sin más testigo que su propio sentir.
Arde en las pupilas de mi vientre
la imagen candente de tu propio deseo,
en el iris reo que al mirarme se pierde
donde nos mueven las saetas del reencuentro.
Laten en combate por el todo
los logros de un perenne azul celeste
que bebe su brillo de lo más hondo
de nosotros y el amor que nos comprende.
Titilan las estrellas a la vez
con la preñez de una luz sobre el camino
de un destino que escribió bajo la piel
una historia sin revés y un permanecer unidos.
Esencia
Supura por los poros de los poemas
la fuerza de un sentimiento en resistencia,
la esencia que va uniéndonos las venas
con las flechas que sangran correspondencia.
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