
No sentarse a esperar
ni mojarse las alas,
creer que hoy es mañana
juagndo a tentar.
No dejar de volar
donde alcanzan los sueños
más allá del inento
y saberse escuchar.
No rendirse al poema
que las lágrimas lo delatan,
seguir creyendo en la mágia
que retoma las hogueras
donde el vientre quema
la locura del sentir
para volver a coincidir
en los besos que nos quedan.
No morir en el intento
cundo el latido acosa
y agita las mariposas
que quedaron adentro,
para sentirnos ciertos
en la misma historia
desechando las fobias
para llegar a tiempo.
Esencia
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