
Devuélveme el poema
con el grito de tu deseo,
devuélveme el suspiro lento
que en la boca del vientre quema.
Vuélveme la brisa
que agita los impulsos hondos
y me supura por los poros
todas las razones de tu vida.
Resúrgeme entre los versos,
fénix de besos agitando alas
donde el sueño levanta su falda
y deja el alma al decubierto.
Llévame donde siempre me has tenido,
destensa los hilos a la oportunidad
que mece en la boca de la inmunidad
y muerde por dos el mismo latido.
Esencia
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