Respiramos la sed que nos desborda,
y soborna al deseo que cuidamos,
palpitarnos donde solo la gloria
se conforma en el intenso mirarnos.
Hallamos nuestras manos desmesuradas
de poemas, de alma, de sabor a labios,
al habitarnos de caricias entregadas
antes de reclamarlas en epitafios.
Retamos los sirocos sin brújulas,
bebemos las lluvias para llegar al sol
que latiendo en dos su calor es a una,
y la verdad hambruna que sacia de amor.
Adoramos lo cotidiano de cada estreno,
el veneno que serpea las acequias venosas,
los racimos de rosas renaciendo a tiempo
donde nuestros besos el suspiro provocan.
Esencia

Muy bello y sensual.Un abrazo
ResponderEliminarHola Esencia, cada verso trae el aroma de las flores de tu jardín
ResponderEliminarAbrazo sincero
M. Ángel
Adorable renacer, cada verso es un bálsamo de deliciosa poesía.
ResponderEliminarSaludos poeta.