
Llueve sobre mojado
el beso de otro ciclón,
empapando el corazón
de sueños ilusionados,
calderos volcados
de gotas de sol
justo donde tú y yo
con el amor nos abrazamo.
Dialecto sin tacto
en caricias que nos laten,
talándonos el ropaje
sin saber desudarnos
de otra forma y milagro
que no sea un poema
encandesciendo las yemas
del latido que soltamos.
Mares ofrendando su marea
a navíos de nuestro todo
para transportar en los ojos
las miradas que nos pierdan,
las que llaman, las que queman
de sentimientos el alma,
las que nos llevan en palmas
del cielo de las sorpresas.
Esencia
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