Resguarda un pedacito de amanecer,
un vaivén de risas ensortijadas
a las palabras que nos hacen enmudecer
y al florecer de sus llamaradas.
Olvida los pagarés de abrazos póstumos,
el dormitar de las ternuras innatas,
las cabalgatas de los sueños inconclusos
y los humos que empañen sus atalayas.
Respira del surtidor de mis latidos,
pinta conmigo las paredes de la verdad,
que soñar se cumple solo si se hace unidos
hidratando con mimo su capacidad.
Abre piel adentro mi territorio,
y unge mi todo con tu propia sangre,
come de mi hambre sin ningún protocolo
para vivir un otoño primaverando excitante.
Resucita la vida que cargan tus manos,
los espasmos que dejaste sobre mi espalda,
extiende la llama que brota al mirarnos
para no escaparnos de su tela de araña.
Esencia
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