
La vida sigue con su manojo de cartas,
y las huellas del alma barajando porciones,
disecando las flores que en su memoria guarda
para cuando no haya ni un rayo de soles.
En el telar de los sueños con sus hebras rotas
chirriará a solas el pedal de los intentos
desperdiciando flecos de sorpresas bobas
y la voz que desborda todo sentimiento.
Es un transitar de pasos desorientados,
sin que el rastro sea perseguido por nadie,
un engañar al aire con que lo respiramos,
cuando tragamos el dolor que no le cabe.
La vida sigue a pesar de ausentarme,
de no mojarme más que en mi desconsuelo,
y bajar el vuelo al subterráneo que halle
queriendo enterrarme como si hubiera muerto.
Esencia
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