Sobre los libros de la intriga
se mitiga el miedo vírgen,
el que oprime poro a poro,
el que filoso nos bendice.
Suspiro en la inquietud
de la actitud de mi deseo,
hasta el respeto se eriza
y paraliza todo lo externo.
Pensarte es oler tu alevosía
y abrir la celosía de mi mente
para palpar el caliente latir
que me hace sentir tan fuerte.
Respiro el aire que me cedes,
tiemblan verdes los ojos de mi sed,
y erupciona mi piel la condena
que aprisiona en venas tu querer.
Desearte no es menos que amar,
es comulgar alma y vestido,
piel y sentido de respirar
en el mismo lugar, el mismo destino.
Esencia
se mitiga el miedo vírgen,
el que oprime poro a poro,
el que filoso nos bendice.
Suspiro en la inquietud
de la actitud de mi deseo,
hasta el respeto se eriza
y paraliza todo lo externo.
Pensarte es oler tu alevosía
y abrir la celosía de mi mente
para palpar el caliente latir
que me hace sentir tan fuerte.
Respiro el aire que me cedes,
tiemblan verdes los ojos de mi sed,
y erupciona mi piel la condena
que aprisiona en venas tu querer.
Desearte no es menos que amar,
es comulgar alma y vestido,
piel y sentido de respirar
en el mismo lugar, el mismo destino.
Esencia

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminarDeseos en versos impecables... pasion desbordada... me encantó!
ResponderEliminarTremenda respuesta Roberto... viceversa...
ResponderEliminarLisandro nuevamente agradecida por tus palabras, saludos esencia.
ResponderEliminarBellisimo poema con un toque sensual.
ResponderEliminarcon cariño
Mari
Mari, agradecida por tus palabras, me encantó recibirte...siempre esencia.
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