
Hago el mundo contigo
sin huir de los percances,
sin robarle a los domingos
el calor de los hogares
y de todo el almanaque
ni quito ni añado un mes,
porque volvería a nacer
el día que me enamoraste.
Hago el mundo contigo
en el fondo y superficie,
en el risco y la planicie
que nos imponga el destino,
ya que sus pies peregrinos
pisaron firmes el viento
donde vagaba el sentimiento
que en nosotros hizo nido.
Hago el mundo contigo
con las manos vacías
pero mucha algarabía
en los latidos,
con el alma en vilo
y la ilusión por estandarte
sabiéndote la parte
que recompensa mi sino.
Hago el mundo contigo
aunque desfallezca su blancura
y nadie apueste su locura
pero yo, lo hago contigo.
Es un adviento consentido
testimoniando en anticipo
que por tí, yo sacrifico,
y tú por mí, lo mismo.
Esencia
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