
Viajo contigo
a lomos de tu verso
construyendo el sueño
que desangran los latidos,
despertando en vivo
y sintiendo por las piernas
tropezones de tormenta
y rayos al rojo vivo.
Lato contigo
las mismas pulsaciones
y clavo mis tacones
donde tu haces nido.
Me detengo, me decido,
me empujas o me frenas,
somos un único poema
escritos por el destino.
Siento contigo
descoserse la carne
y en lo alto del alambre
tener el miedo perdido,
donde el trapecio se hace hilo
nuestros pies hacen calle
dejando que estalle
los íntimos instintos.
Amo contigo
la leña del hogar,
las caricias por inventar
y la espera del niño.
El pecado y lo divino
y la lágrima en el cuento,
los botones sueltos
y el susurro al oído.
Esencia
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