
Me enseñaste a caminar en pos de mi corazón, siendo ello la razón de todos mis destinos, luz para el camino ataviando la continuidad desconociendo otra verdad que no fuera la del latido. Me enseñaste a pelear con el alma echando uñas, a descreer de las lunas pintadas en un papel, a no desfallecer en mi propio barro ni quijotear un milagro al que no lo empuje a ser. Me enseñaste a soñar con los pies en el suelo, a dictar desde adentro la ruta de mi bien, a desprender de mi sién duda o lamento y a depositar mi sentimiento allá donde ponga el pie. Me enseñaste y aprendí que tú de mi también aprendías, y juntos, por una sola vía y sin herbajes quijotescos caminariamos en lo cierto de nuestro un solo latir.
Esencia
Hermosísimo mi niña...Lleno de dulzura y sentimiento. Bravo.
ResponderEliminarBesos y susurros cálidos
" Me enseñaste y aprendí que tú de mi también aprendías ".. el par sumando el uno..
ResponderEliminarbrillass...!!
Destilas belleza en tus versos, adoro leerte!!!! Felicidades... Te dejo un beso gigante!!!!
ResponderEliminarMuy bueno Esencia, así es en el amor, aprender uno de otro y caminar juntos siempre, bajo un mismo signo.
ResponderEliminarMuchos abrazos, deseándote un fin de semana hermoso.
Leonor.
Demostraste que uno más uno es igual a uno.
ResponderEliminarBesotes.