
Evapórame las nubes de remordimientos,
los resentimientos que vengan sin llamar,
el mar de lágrimas que me zambulle adentro
y el vano intento que no trate de intentar.
Evapórame las algas adheridas a la memoria,
la fobia a perderte que me pierde mal,
la sal sobre las heridas adherida a la historia
que suyos nos nombra y nos vuelve a convocar.
Evapórame las dudas y los quebrantos
el vacío en mis brazos y la distante hoguera,
la luna perecedera que no volvió a mi cuarto
y el tímido paso que no anda sin tu huella.
Evapórame el peso sobre mi pecho,
el afilado acecho del beso que se olvida,
la consentida desgana de volver al sueño
y el cielo espeso donde el sol no camina.
Evapórame el fracaso que destempla el alma,
la llama de miedos que abrasa mis paredes,
las redes que enredan mis suspiros a la nada
y dime a la cara, cuánto por ello mueres.
Esencia
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