
La espera no exite en calles sin tiempo,
los relojes son viento tocando sus arpas,
las caricias anclan en constelaciones de sueños
y los conjuros indefensos poetizan miradas.
Se ponuncian los amaneceres en cada silencio,
desembalando anhelos que resucitan la sangre
finiquitando en el empate de necesidad y besos
enredado en el cielo donde el destino late.
Escucharte sin desgastar el agetreo en mis venas.
abrir la veda a los impulsos más atrevidos,
brindar suspiros donde las lunas convengan
mientras las primaveras nos ponen su vestido.
Amarte se sale de la periferia de mis intentos,
carga en sentimiento los fusiles del sol,
arde el corazón bien adentro, más que adentro,
donde se escribe en verso todo el tú y yo.
Esencia
Las metáforas que usas me parecen deliciosamente demoledoras.
ResponderEliminarUn fuerte besote.