Quedaran secretas mis euforias,
y los pálpitos que te llaman,
aliviaré mis llamas si me nombras
precintando los ecos en mi alma.
Guardaré los besos que te debo,
y el cebo de las sonrisas prematuras,
la locura acomodada en el pecho
del verso colgado en tus lunas.
Soñaré la medida de las desmesuras
que supuran los nuevos pasos
como ocasos preñados de fortunas
que suman emoción a mi pálpito.
Evitaré los recuerdos malabares,
soltando amarres a las esperanzas,
añoranzas cuzando mares
aunque nadie divise su barca.
Zarparé donde vivir me humedezca
y florezcan mis versos de amor,
donde un sol me abra las puertas
y cierre el frío de mi corazón.
Cruzaré a la orilla de las verdades,
en realidades llenas de vitalidad,
tentando el casual que las casualidades
me rescaten de tu poema irreal.
Esencia.
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