
Mis ojos prenden
el candil de tus ganas
si esperar mas nada
que su ende
y salpicar de verde
el carril del mañana
para leer en portada
dos locos se quieren
y reirnos las veces
que desee el alma.
Mis manos alcanzan
el tango de tu noche
sin esperar descorches
de licores de manzanas
ni sorprender al alba
con la sorpresa inédita
que la benemérita
de los latidos
ya hizo el recorrido
y cambió las sábanas.
Mis labios no besan
bocas imparciales
ni siegan trigales
con hoz de poemas,
laten y tiemblan
el deseo de amarte
dispuestos al combate
que no a la guerra
de abrir las puertas
al amor que le late.
Esencia
No hay comentarios:
Publicar un comentario